Fernando Cuesta, la derrota del favorito
Fernando Cuesta era el candidato del PP a liderar la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAVA) pero han sido precisamente simpatizantes del PP los que han provocado su derrota. Durante años había ejercido el papel del “hombre del PP” en una FAVA que a principios de la década pasada giró hacia los intereses del Partido Popular con la entrada de Alfonso Alonso en el Ayuntamiento de Vitoria.
Fernando Cuesta se había situado en un segundo plano hasta que durante la pasada campaña electoral impulsó las manifestaciones anti-mezquita de Zaramaga que sirvieron de combustible electoral a Javier Maroto, con quien por cierto Cuesta había compartido plancha electoral en la candidatura del PP al Ayuntamiento de Vitoria en 2007.
Ese fue el trampolín. El siguiente paso era liderar la principal federación del movimiento vecinal y concederle a Maroto una FAVA cómoda para el Ayuntamiento. Y hace apenas dos semanas contaba con los votos para conseguirlo, pero ¿qué ha ocurrido? ¿cómo ha podido perder el apoyo en apenas 15 días? Una campaña demasiado agresiva ha podido ser la causa. Hasta el punto de que ha alejado a sus aliados naturales, otros dirigentes vecinales en la órbita del PP, que finalmente han decidido respaldar a Antonio Estébanez, el nuevo presidente de la FAVA.
Fernando Cuesta ha perdido y por extensión también lo ha hecho el Gobierno municipal de Javier Maroto.
El salvoconducto “green” limpia el pasado
El alcalde de Vitoria Javier Maroto firmó ayer un acuerdo con la empresa Opacua por la que esta se convertía en la primera constructora en colaborar con la Green Capital. Maroto le concedía el salvoconducto “green” a Opacua a cambio de 25.000 euros.
Quienes tengan un poco de memoria recordarán que Opacua protagonizó uno de los mayores escándalos urbanísticos del mandato de Alfonso Alonso en Vitoria, el escándalo de las viviendas bioclimáticas de Ibaiondo. El asunto no fue juzgado por los tribunales pero las irregularidades fueron confirmadas en una comisión de investigación del Ayuntamiento de Vitoria. Como explicó el defensor del vecino Javier Otaola en un informe, Opacua cobró doblemente al Ayuntamiento de Vitoria y a los propietarios el precio por las características bioclimáticas de las viviendas. La comisión de investigación concluyó que se había producido “un grave daño patrimonial a las arcas públicas en la cantidad de 1,3 millones de euros”.
Para la historia del Ayuntamiento quedará la inusitada rapidez con la que el Gobierno de Alfonso Alonso accedió a que Opacua subiera el precio de las viviendas sin consultarlo con el pleno del Ayuntamiento. En menos de 24 horas se respondió oficialmente y se accedió a las aspiraciones de la empresa.
El litigio entre Opacua y los vecinos de las viviendas continúa, pero el Ayuntamiento de Vitoria le ha dado a la constructora el salvoconducto “green” que todo lo que toca lo convierte en ambientalmente responsable y socialmente ejemplar. Salvo que uno tenga buena memoria, claro.
7 pifias políticas del Ayuntamiento de Vitoria que pagaron los contribuyentes
- Auditorio de La Senda de Alfonso Alonso. Una de las peleas clásicas del Ayuntamiento y el principio de otras muchas. El proyecto se derrumbó en el verano de 2005. En el camino se quedaron 2,6 millones de euros.
- Al auditorio de La Senda le siguió el BAI Center de Patxi Lazcoz enterrado finalmente por Javier Maroto en 2011. Entre la redacción del proyecto, gastos administrativos y las primeras obras, el Ayuntamiento se gastó cerca de 10 millones de euros. Lo último han sido los casi 2 millones de euros en indemnizaciones a las empresas.
- Otro proyecto del que hemos hablado durante años y se ha quedado en tierra: el campo de golf de Gamarra. En noviembre de 2011 el Ayuntamiento decide prescindir del proyecto después de haberse dejado 1,2 millones de euros en el camino.
- Una de expropiaciones. El gobierno de Alfonso Alonso hace una valoración errónea de unos terrenos en Olarizu y años después -en 2011- el Tribunal Supremo obliga al Ayuntamiento a pagar 600.000 euros más a la familia propietaria de las parcelas.
- El último lío municipal. No se trata de dinero malgastado, pero sí de dinero perdido. El Casco Viejo se queda sin el polideportivo del Campillo porque el Ayuntamiento no cumplió los generosos plazos que establecía el Gobierno Vasco para recibir una aportación económica. Otros 5 millones de euros.
- La estación de autobuses. Maroto decidió trasladarla de Arriaga a Euskaltzaindia. Y eso tiene un precio. Según el Gobierno municipal 450.000 euros. Si comparamos el coste de las dos estaciones, el preciosupera los 8 millones de euros.
- La nueva Plaza de Toros de Vitoria tampoco se queda atrás. El multiusos fallido ha necesitado una inyección extra de 782.000 euros de dinero público para acomodarlo a las necesidades del Baskonia. Si a esto le suman el indulto fiscal de 14.000 euros de alquiler por partido a la entidad de Josean Querejeta la cifra final se acerca al millón de euros.
Mucho nos tememos que la última va a ser el tan comentado polideportivo del Casco Viejo. Tendría que haberse iniciado algún trámite del proyecto del polideportivo antes de la finalización de 2011 y no se ha iniciado. Y todo apunta a que va a ser el siguiente pufo gordo que se va a dar en la rehabilitación social del Casco Viejo.
Esta mañana se ha oficiado el funeral por Doña Vida Cultural Vitoriana. Una protesta contra los recortes culturales del Gobierno de Javier Maroto.
¿Alfonso Alonso es el nuevo Esteban González Pons?
Como periodista en Vitoria probablemente haya asistido a más de 200 ruedas de prensa de Alfonso Alonso cuando era alcalde de la ciudad. En ellas había un momento, pasada la media hora más o menos, en el que Alonso se saltaba el guión escrito y tiraba de su afilada ironía. A veces tenía gracia. Y otras, no. Como en esta ocasión.
La historia se repite como en el Día de la Marmota. Las grietas han vuelto a la calle General Álava.
La gente me dice en la calle
Durante sus últimos meses de oposición y los primeros en el gobierno, una de las frases-lema que acuñó Javier Maroto fue “la gente me dice en la calle”. Con el paso del tiempo, esa frase ha quedado sepultada por las contradicciones que supuestamente se le suponen a la acción de gobierno. Vamos que no es plan soltar “la gente de la Plaza de Euskaltzaindia me dice que no haga la estación de autobuses allí, pero paso”.
Otro ejemplo lo tiene el alcalde en Salburua. La gente le decía que se tomaran medidas para mejorar la seguridad de los peatones en la calle Boulevard de Salburua. Como en otra vía muy similar del barrio, la Avenida Juan Carlos I, asociaciones y vecinos pidieron al Ayuntamiento que pusiera semáforos y rotondas. El Gobierno municipal decidió instalar unos pivotes. Por dos razones: decían que era la mejor solución técnica y además no había dinero en los presupuestos para poner un semáforo o construir una rotonda. Ayer un matrimonio de 78 y 79 años de edad murió atropellado en un paso de peatones de Boulevard de Salburua. Sin ningún tipo de dudas, la culpa es del conductor que se los llevó por delante. La culpa es solo de él, pero ¿de verdad que el Ayuntamiento no podía haber hecho nada más? A veces es tan fácil como escuchar lo que la gente te dice en la calle.
Esta mañana en Hoy por Hoy Vitoria hemos hablado de este asunto con la concejala de Seguridad Ciudadana y con los vecinos del barrio de Salburua. Podéis escucharlo aquí.